Con el objetivo de 2020 cada año más cerca, la arquitectura sostenible es una necesidad no solo para los nuevos edificios sino también para los que estaban ya construidos. La Unión Europea ha fijado que dentro de tres años el 20% de la energía consumida debe ser renovable, se deben reducir un 20% las emisiones de CO2 y se debe disminuir un 20% la demanda energética de los edificios.

El cumplimiento de la normativa europea obliga a que a la hora de diseñar una vivienda, cada vez se tenga más en cuenta la distribución de los cerramientos, ya que a través de ellos se producen las mayores pérdidas de energía.

Investigaciones sobre ahorro energético

Recientemente, una investigación de la Universidad de Sevilla publicada en la revista científica ‘Applied Energy’, ha conseguido calcular la forma, tamaño y posición de las ventanas para aprovechar al máximo la luz natural en función de la orientación de la abertura, el color de las superficies de la habitación y las condiciones climáticas. Este cálculo lo denominan “Autonomía de Luz Natural”.

El objetivo de la investigación era cuantificar la “Autonomía de Luz Natural” en una habitación tipo (que se puede encontrar en cualquier vivienda) y para diferentes modelos de ventanas. La reflectancia de las superficies y la geometría de la ventana eran las variables que utilizaban en el programa DaySim 3.2, gracias al cual realizaban simulaciones informáticas para cada modelo de ventana de acuerdo con diferentes orientaciones y condiciones climáticas.

Mediante sus cálculos es posible saber el porcentaje del tiempo durante el año en el que se consigue un umbral mínimo de luz natural sin necesidad de usar iluminación eléctrica. Para conseguir obtener este dato, han analizado la orientación, el color de las paredes de la habitación y las condiciones climáticas, incluyendo las del cielo, de viviendas localizadas en Madrid, Munich, Estocolmo y Londres.

Según dicho estudio, la “Autonomía de Luz Natural” es proporcional al tamaño de la ventana y la reflectancia de las superficies en la parte posterior de la habitación. Concluyen que las ventanas horizontales son más recomendables que las verticales ya que ofrecen menos contrastes luminosos, disminuye la fatiga visual y aumenta el confort.

 

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