La eficiencia energética de los edificios evalua el impacto de dicha construcción sobre el medio ambiente y el gasto energético de la misma. Tras el objetivo fijado por la la Comisión Europea para 2020 en el que se proponen incrementar un 20% de energías renovables, disminuir un 20% las emisiones y mejorar en un 20% de la eficiencia energética, este concepto ha adquirido tal relevancia que es imprescindible contemplarlo en cualquier proyecto de edificación o rehabilitación.

Para mejorar el aprovechamiento de la energía que consume y produce un edificio, el uso del aislante térmico adecuado es clave para conseguir dicho propósito. Sin embargo, debido a su origen químico o sus altos tratamientos, en muchas ocasiones no siempre es fácil entender el impacto positivo final resultante del uso de este material en los  edificios.

La incidencia del aislante térmico en la eficiencia energética en edificios

Alrededor del 40% de la energía que se produce en Europa se consume en edificios, y de este total, más del 60% se destina a climatizar el interior de las viviendas para alcanzar el nivel óptimo de confort. Además, una parte destacada de la energía necesaria para la climatización se obtiene de la combustión de combustibles fósiles, lo que conlleva emisiones de CO2 a la atmósfera.

Por ello, para reducir la demanda de energía es necesario actuar sobre la envolvente (,fachadas, puertas, ventanas,, cubiertas…) para mejorar el aislamiento de la misma y reducir las pérdidas energéticas por infiltraciones y puentes térmicos. A esta reducción de demanda energética se le puede sumar otras buenas prácticas como aprovechar las ganancias solares pasivas.

La eficiencia energética en la edificación exige que la mayor parte del ahorro se obtenga de la propia construcción: tipología de los cerramientos, los materiales utilizados y orientación del edificio. En el caso de la rehabilitación de edificios, es importante evaluar el estado de los aislantes térmicos existentes para implementar soluciones que permitan mejorar la transmitancia térmica del edificio.

¿Cómo escoger el aislamiento térmico adecuado para implementar la eficiencia energética?

En primer lugar, es fundamental conocer los niveles de resistencia ante factores como la humedad y su transmitancia térmica. Este indicador es básico para mejorar la eficiencia energética, ya que dependiendo del material aislante que utilicemos tendremos unos resultados u otros.

Si comparamos la conductividad térmica de los principales materiales utilizados en construcción vemos como, por ejemplo, los sistemas de poliuretano son los que ofrecen un mejor aislamiento gracias a unos bajos niveles de conductividad (0,022-0,028). Esto se traduce en que el coste de la energía que se ahorra incorporando poliuretano como aislante térmico sobrepasa 100 veces el coste de la energía utilizada en la producción del material.

Otro punto importante es el diseño del edificio, como se ha descubierto recientemente, las ventanas horizontales son más recomendables que las verticales disminuyen la fatiga visual y aumenta el confort, con el consiguiente ahorro energético. También es importante instalar carpinterías con rotura de puente térmico, vidrios con un factor solar bajo y cajones de persiana con aislamiento térmico incluido.

Y por último, se debe tener en cuenta la orientación de la vivienda, un factor que puede suponer un ahorro de hasta el 80% en el consumo energético. Una vivienda con orientación sur situada en un clima frío y/o húmedo conseguirá disminuir el uso de la calefacción ya que los rayos solares inciden en la vivienda durante todo el día en las estaciones de otoño, invierno y primavera.

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