Si bien el ahorro energético toma un papel casi predominante en los estándares y procesos constructivos actuales, no podemos olvidar la finalidad de una edificación: la existencia de futuros residentes y/o usuarios de los espacios interiores. Estos espacios deben estar adaptados a las necesidades de uso y cumplir unas exigencias mínimas de habitabilidad. Cuando rebasamos esas exigencias mínimas y vamos un paso más allá, podemos hablar de ambientes donde apetece vivir e interactuar. Si conseguimos esos objetivos, hemos construido edificios confortables.

Edificios confortables: puntos a tener en cuenta.

Para conseguir este tipo de espacios interiores habitables y de alto confort, debemos tener en cuenta todos los aspectos de una edificación que pueden influir en el día a día de sus habitantes: la temperatura, la humedad, la ventilación, la iluminación, etc. Para ello, es necesario que el proyecto arquitectónico esté realizado a partir de un profundo estudio donde se analice desde la orientación hasta la ubicación, pasando por el análisis del uso final de la edificación.

No podemos olvidarnos de los elementos clásicos que también tienen un peso muy importante en la consecución de edificios confortables: el tipo de materiales, los sistemas constructivos y las instalaciones determinarán en gran medida el confort térmico y el confort acústico de los espacios interiores.

Edificios confortables… y eficientes.

El confort máximo de una edificación debe ir estrechamente ligado a la eficiencia energética de la misma, ya que cuantos menos recursos sean necesarios para conseguir un óptimo ambiente interior, más beneficios obtendrá el usuario final y más estaremos apostando por la sostenibilidad.

Edificios confortables: ¿sólo obra nueva?

Aunque pueda parecer que estas medidas y exigencias sólo se consiguen con una construcción desde cero, es decir, una obra nueva, la realidad es que con una rehabilitación de edificios donde se tengan en cuenta los aspectos antes mencionados, podemos conseguir edificios confortables sin tener que derruir los que ya existían previamente.

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