Continuamente buscamos nuevos materiales que puedan aportar la eficiencia y sostenibilidad que necesitan los edificios hoy en día, pero esta vez no se trata de un nuevo material, sino de uno redescubierto: el corcho. Y es que el corcho es una de las mejores materias primas que nos puede aportar la naturaleza. Tiene múltiples cualidades que lo hacen útil para usos diferentes, y uno de los que más futuro tiene es como material de construcción sostenible.

El corcho se saca de la corteza de los alcornoques, sin necesidad de talarlos, y vuelve a crearse de manera natural. La primera capa que se crea tarda entre 30 y 35 años, y conoce por el nombre de bornizo, un corcho de poca calidad y que no suele ser rentable para la industria. Una vez extraída esta capa, vuelve a crecer otra en unos 10 años, y cada vez es de mayor calidad, es por esto que se tarda casi medio siglo en comenzar a tener una producción de corcho rentable.

Por ello, los alcornocales son proyectos a largo plazo y comparten su espacio con otras actividades agrícolas y ganaderas para aumentar su rentabilidad. Un ejemplo de ello lo vemos en Extremadura, donde de las 530.000 hectáreas con alcornoques tan solo 60.000 son zonas densas en las que es rentable la explotación exclusiva de la extracción del corcho.

Con el objetivo de mejorar la rentabilidad del alcornoque, el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) ha iniciado el proyecto Neosuber para conseguir aprovechar el bornizo como material de construcción y mejorar la gestión de las plantaciones.

Aplicación del corcho bornizo como material de construcción

Una de las utilidades que puede tener el bornizo, según el CICYTEX, es su aplicación como material de construcción sostenible, ya que cuenta con cualidades especiales que contribuyen a mejorar la eficiencia energética de las construcciones. Aunque actualmente ya se utilizaba en la fabricación de aglomerado o parqué, el bornizo es un excelente aislante térmico y acústico y puede servir de recubrimiento de fachadas en zonas rurales.

Se trata de un material muy versátil ya que puede usarse en elementos decorativos, mobiliario, puertas y ventanas… Y además de sus cualidades aislantes, su utilización consigue reducir el impacto estético que causan algunos materiales en parajes naturales.

Desde CICYTEX creen que el bornizo es un material con mucho futuro ya que sus aplicaciones a la edificación pueden aumentar exponencialmente con futuras investigaciones.  Según sus estimaciones, en 2022 habrá una producción de 3400 toneladas de bornizo en Extremadura. Aunque se cree que nunca llegará a ser tan rentable como el corcho, se espera que con estos estudios se mejore la viabilidad económica de los alcornocales.

La construcción fundamental para el desarrollo sostenible

El Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas interpela directamente a la eficiencia energética del parque inmobiliario y su relación con el entorno.

Se calcula que los edificios consumen entre el 20 y el 50% de los recursos físicos según su entorno. El actual modelo de construcción requiere un replanteamiento del diseño acompañado de la incorporación de nuevos materiales que permitan construir ciudades más sostenibles con el medio ambiente.

La innovación y desarrollo en los materiales de construcción que ofrecen proyectos como Neosuber supone una oportunidad de incorporar materiales que han sido obtenidos de forma más respetuosa con el medio ambiente y que ayudan a mantener el equilibrio con el entorno.

 

 

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